La semana pasada os hablábamos de la formación e historia de esta dinastía hasta lograr ascender y hacerse con el lugar de manera no coloninzadora, lo que, en parte, supuso su fin. En esta ocasión lo que haremos será hablar del legado del Imperio Chola, esas pequeñas -o no tanto- muestras de su paso por la India.

Debemos comenzar por indicar que esta dinastía, convertida en imperio, destacaba por ser excelente en diferentes destrezas o temas, como la literatura o la religión y, por supuesto, en el arte. Eran excelentes oradores, conversadores y devotos de los dioses, lo cual mostraban de manera artística en sus construcciones.

De estas últimas, aún encontramos en pie tres ejemplos espectaculares, los conocidos como grandes templos vivientes chola. Estos son, desde el año 2004 (el primero, en 1987), Patrimonio de la Humanidad en la India. Se encuentran en Tamil Nadu y fueron erigidos en los siglos XI y XII. Sus nombres son Brihadisvara (Thanjavur), Gangaikondacholisvaram y Airavatesvara (ambos en Darasuram).

el-imperio-chola-2Sin embargo, estas no eran las únicas construcciones. Nos encontramos con edificaciones pensadas para actividades económicas o como regalo para actividades comunitarias; si bien, de estos ya no queda más que la historia.

Por otro lado, nos encontramos con una ingente cantidad de esculturas. Estas eran realizadas por artesanos, un gremio de la dinastía muy destacado y al que no todo el mundo que lo deseaba podía pertenecer; se precisaba algo más que ganas pues el resultado del trabajo siempre eran auténticas obras de arte.

Si acudes a algunos museos de la India te encontrarás con decenas de muestras. Sin embargo, hemos de decir que la mayoría de esculpidos se encuentran repartidos en museos de todo el planeta.

Abundan las representaciones de Shiva en todas sus formas, así como de Visnú y Lakshmi. Con el pasar de los años, y especialmente en los siglos XI y XII, la escultura se fue liberando hasta alcanzar el reconocimiento mundial de “clásica”, cuyo mayor representante es el bailaín divino Nataraja.

Por último, nos encontramos con la literatura. Destacamos, por una parte, la poesía tamil, un recurso que nace fuente del ímpetu que esta población tenía por la literatura. De hecho, la edad de oro de la cultura tamil se dio en paralelo con la edad imperial de esta población.

Además, el legado del Imperio Chola incluye una buena parte de la producción de literatura religiosa piadosa, con su mayor exponente en Nambi Andar Nambi.