Existen varios elementos que dan a conocer al país que nos ocupa. Las especias, el dotar a los animales de importancia prácticamente divina, algunas prendas de ropa, una religión absolutamente politeísta… Si bien, hay algo más que también es característico, aunque quizás menos; hoy hablaremos de las artes marciales en la India.

La práctica marcial más conocida de la India es el Kalarippayatu. Es la más antigua de las artes marciales y poco a poco se ha ido convirtiendo, por dificultad, variedad y capacidad de asombro, en un espectáculo. Si te gustan estas prácticas, no olvides incluir Kerala en tu itinerario. En este lugar, además, se ofrece una grata experiencia de lujo en un crucero peculiar.

El Kalarippayatu se basa en los códigos de combate de dinastías tamiles. Estas, además, se encargaron de perfeccionarlo durante todo un milenio debido a las continuas luchas en el lugar para mantenerlo.

Este arte marcial se inspira en la manera de atacar de algunos animales como son la serpiente, el león, el tigre e incluso el elefante. En conjunto, se conocen 400 llaves que incluyen, en ocasiones, movimientos de acrobacia en los que el luchador parece estar volando.

Durante tres siglos, (del XIII al XVI) la disciplina que nos ocupa fue obligatoria como instrucción para los hombres de siete años en adelante. Son importantes tanto la musculatura (favorecida por masajes) como la flexibilidad como la flexibilidad además de, por supuesto, la coordinación de cara al manejo de las armas (sables, puñales y escudo mayormente). Del mismo modo, es necesario el conocimiento de la anatomía humana, de cara a asestar golpes certeros.

Durante la colonización británica este arte se prohibió. Aun así, se mantuvo en la clandestinidad, sobre todo en el sur de la India, hasta que el país volvió a ser libre. Sin embargo, su sentido se ha transformado por completo (algo obvio también si tenemos en cuenta el avance de la sociedad en general). Ahora se considera una bella forma de expresión, utilizándose en teatro (Theyyam, Kathakali), danza e incluso como coreografía en películas.

La entrada al ring, llamado kalari, se hace desde la parte este. En este hay siete escalones representativos de las cualidades de los dignos practicantes de este arte (postura, fuerza, formación, sonido, expresión, paciencia y poder de mando).

Los luchadores van descalzos y su torso está desnudo.

Comienza la práctica y toca disfrutar de una preciosa coreografía salvaje que fue un método de lucha ganador durante siglos en este subcontinente: el Kalarippayatu, la más conocida y respetada de las artes marciales en la India.