Los Sadhus o santones hindúes son una figura extendida, destacada y muy bien valorada en la India.

Se trata de la cuarta fase en la vida de un hindú, que, sin embargo, en la actualidad, pocos deciden vivir.

El hindú debe estudiar, ser padre, peregrinar y terminar sus días como asceta, viviendo al margen de la sociedad. Para ello cortan los lazos familiares y sociales, se desprenden de sus posesiones y todo su empeño consiste en conseguir alcanzar una realidad superior, para lo que reducen al mínimo sus necesidades. Es decir, pasan a llevar una vida totalmente austera, independientemente de cómo hayan vivido hasta ese momento y de las relaciones que tengan.

El hinduismo se basa principalmente en la reencarnación, en un ciclo conocido como samsara. La aspiración de la práctica totalidad de practicantes es que su próxima reencarnación sea favorable, lo cual se consigue acumulando buen karma. No es que sea exactamente así pero es una manera sencilla de entenderlo.

Sin embargo, existe un punto más allá, la liberación de este ciclo de reencarnación que lleva a la ascensión, a alcanzar el Nirvana, a la iluminación del ser.

Cualquier persona puede alcanzar este estado de iluminación, si bien se tiene la creencia de que los sadhus o santones lo pueden conseguir más fácilmente y ellos tienen la firme creencia de que así va a ser; de hecho, esta es la motivación de la inmensa mayoría para abandonar su vida y comenzar de cero, sin nada.

Esta manera de vivir hace que cambie por completo la forma de ver el mundo. No necesitas nada para vivir por lo que no anhelas ni sientes codicia; tampoco tienes sentimientos negativos, de pérdida o frustración, pues lo que obtienes es un regalo; nadie te quita nada.

Tal es el cambio de mentalidad que pueden permanecer años de pie, dormir sobre clavos, caminar sobre brasas y todas esas cosas que vemos en la tele y nos cuesta creer. Verdaderamente la mente asciende a otro lugar; no sabemos si al Nirvana o dónde, pero lo que está claro es que mentalmente están a otro nivel; tanto que se les atribuyen poderes sobrenaturales.

Se les consideran hombres sagrados a los que se respeta y teme por su condición de “casi iluminados” y la gente le ofrece donaciones con las que subsistir, pues no pueden trabajar. Esto sirve, además, para que estas personas solidarias obtengan buen karma.

Terminamos por destacar que el 10% son mujeres (sadhvis), que toman el camino tras enviudar.

Si viajas a la India vas a ver muchos santones, sobre todo alrededor de templos, en las orillas de ríos, en cuevas o recorriendo caminos.